Los tiempos que vivimos hoy, están muy cargados de terminología relacionada a las finanzas personales. Y ello puede conllevar a cierta confusión al utilizar palabras que suponemos significan lo mismo. Tal es el caso del Ahorro y la Inversión, claves a la hora de pensar y elaborar un plan que nos ayude a obtener recursos a un determinado plazo. Allí, nuestra personalidad, el conocimiento de los riesgos y tiempos de cada mecanismo, será fundamental para la decisión que tomemos.

Tanto el Ahorro como la Inversión son términos utilizados casi en forma recurrente en nuestra vida diaria. Por lo tanto, es importante saber que difieren significativamente, más aun dependiendo de cuál sea nuestro objetivo, ya que en base a ello, serán diferentes las alternativas en cuanto a productos por los cuales nos podremos inclinar.

Por lo tanto, ahorramos para que no nos sorprenda una emergencia o necesidad de corto plazo, y así poder hacerle frente sin sobresaltos. Ahora bien, si decidimos invertir es puramente para crecer y mirando el largo plazo únicamente. Si nuestra decisión es ahorrar, los productos por los cuales inclinarnos no deben poner jamás en riesgo al capital, por lo tanto se ubicaran más del lado de la caja de ahorro clásica o cualquier cuenta a la vista donde iremos guardando mes a mes todo el excedente posible. En efecto el rendimiento de dichos productos es relativamente bajo porque buscan solo proteger el ahorro y la disponibilidad es inmediata.

Un análisis clave, por otro lado, reside en el nivel de riesgo. Al decidir invertir éste depende mucho de cada producto y el equilibrio ideal entre riesgo y rentabilidad dependerá únicamente del tipo de aversión al riesgo de cada individuo. Los productos disponibles aquí ya son mucho más variados. Dentro de la renta fija podemos encontrar letras, bonos tanto en pesos como los famosos dollar-linked, obligaciones negociables, fideicomisos, etc. y dentro de la renta variable los fondos comunes de inversión, las acciones y los derivados son los más conocidos. En estos productos el rendimiento es muy distinto y puede ser muy alto si bien ello conlleva también un riesgo elevado. Pero además de los intereses y dividendos obtenidos, se puede inclusive revalorizar el capital.

En cuanto a las ventajas principales de cada uno, en el ahorro el dinero está 100% seguro (siempre hablando de un país normal) y además disponible de forma inmediata en caso de cualquier necesidad o urgencia y además sabemos exactamente el monto que podremos cobrar con intereses. Por el lado de la inversión, como mencionáramos más arriba, existe una gran variedad de productos con diferentes combinaciones de rentabilidad y riesgo, y que permiten a cada persona elegir el producto que más se adapte a sus necesidades y preferencias.

Y finalmente, las principales desventajas son: Por el lado del ahorro, no solo la baja rentabilidad sino que su peor enemigo es la inflación de estos días que vivimos. Si bien podremos conservar nominalmente el capital sumado a algunos intereses, el monto real, que se obtiene al restarle la tasa de inflación, disminuirá sin dudas el poder de compra que teníamos al principio de la operación. Y el mayor inconveniente a la hora de invertir es el riesgo mismo, que puede no solamente minimizar los intereses esperados inicialmente sino que puede afectar al capital invertido.

Ninguna de ambas opciones está por encima de la otra, todo depende de nuestros objetivos del momento en que analizamos una operación. Inclusive podemos hacer ambas diversificando nuestro capital.

Lic. Alejandro Rodríguez

Ejecutivo de Inversiones

Carles Inversiones