El 2013 ya es historia, un año con un bagaje de noticas de todo tipo, más el plus del acto eleccionario legislativo de medio término de octubre.

Por el lado económico, el verano tuvo dos de las noticias más relevantes. Arranco con el tema “Fondos Buitres” y la audiencia con la cámara de apelaciones de NY en febrero, producto de la orden del juez Griesa que en 2012 ordenaba al gobierno pagarles el 100%, que aunque finalmente concluyó en forma negativa meses más tarde, dicho impacto se atenuó luego de que el gobierno mutara de una postura rígida de no querer pagar a una apertura al diálogo y negociación que hoy parece abrirse inclusive desde el otro frente. Por otro lado, el dólar paralelo vivió un verdadero frenesí vacacional subiendo casi $2 entre enero y mediados de marzo, y más tarde demostró ser algo más que un tema estacional cuando en mayo superó los $10 y la brecha contra el dólar oficial se estiró al 100%. Un poco antes en marzo, la AFIP elevaba el recargo para compras en el exterior del 15% al 20% provocando que la demanda por el billete verde pegue un salto brusco.

Sin embargo, la situación de las Reservas Internacionales y su drenaje a una velocidad cada vez mayor tomó la posta y se adueñó del año. Es que en el año se fueron USD 13MM, algo que el cepo cambiario, nacido y criado para evitar dicha caída, no logró salvar. Mientras tanto, el turismo, la compra de energía y autopartes más el pago de deuda, castigaban duramente su nivel. Así, surgieron medidas como el Cedin y el Baade (mas aprietes a cuevas) que no fueron otra cosa más que parches que vieron como igualmente las reservas caían y el dólar paralelo subía nuevamente. Para fin de año la suba del recargo para compras en el exterior y de divisas al 35%, no solo desdoblo el mercado, sino que encareció fuertemente la vida del turista que pretenda traspasar las fronteras. Y como extra, el año cerró con la mayor devaluación del dólar oficial de la última década, con más del 30% buscando así recuperar algo de competitividad y rentabilidad en materia de comercio exterior que se perdió durante la época de tipo de cambio real bajo.     

Por el sector financiero, se destacó la persistente suba de tasas, con el principal objetivo de quitarle presión al dólar paralelo y lograr reducir la brecha cambiaria. La tasa BADLAR, referencia para depósitos entre bancos de $1millón a 30 días, tocó un máximo de 21% cuando a principios de año rondaba el 15% y la tasa de plazo fijo saltó del 12% al 19%. Ello afecto directamente las tasas de financiamiento de los principales bancos, que llevaron los CFT de los préstamos personales por encima del 70%.

Por el lado social, si bien los cortes record en el suministro de energía y agua que no tendrán solución en el corto plazo, más los saqueos producidos producto de la huelga policial en varios puntos del país con varios muertos en el medio, hicieron de diciembre un mes bien caliente, el evento fuerte del año fue sin dudas la tragedia que afectó a la ciudad de La Plata los primeros días de abril, con un registro de lluvias con récord histórico y más de 400mm acumulados en 4 horas que dejó un saldo de 78 muertos.

Y finalmente, en el lado político, no solo se destacó la derrota del oficialismo sino el movimiento de ministros que tuviera lugar posteriormente, incluyendo la salida de Guillermo Moreno. Dichos cambios generaron algo de incertidumbre por el lado de Economía, aunque con cierto optimismo del lado del nuevo jefe de gabinete. Y a partir de acercamientos puntuales como el caso Chevron y las inversiones para explotar Vaca Muerta, la reapertura en las negociaciones por la deuda en default con el club de París, algunos arreglos de temas pendientes en el CIADI, el esperado nuevo IPC y la propuesta de pago presentada y aprobada inicialmente por REPSOL, muestran una actitud diferente desde el gobierno orientada claramente a restituir una imagen argentina que hoy luce muy golpeada ante los mercados internacionales y que sin dudas repercute fuertemente en el nivel de la inversión extranjera directa, tan necesaria, no solo para mejorar la oferta y que ingresen divisas, sino también para la creación de empleo que sigue estancado desde el ámbito privado.    

En resumen, se va un agitado año político que le abre las puertas a una nueva contienda para 2015. La gran duda para 2014 es como decidirá CFK transitar sus últimos 2 años de gestión, cuando urgen medidas de todo tipo. Por otro lado, la oposición deberá demostrar si es capaz de no tropezar 2 veces con la misma piedra como sucediera 2009 sin capitalizarlo luego, y sobre todo si busca ser una alternativa real de cambio.

En materia económica, no fue uno de los mejores años para la Argentina aunque haya sido mejor que el 2012. El crecimiento a tasas chinas, la acumulación de reservas y los superávits gemelos (comercial y fiscal) son historia. Hoy el panorama está marcado por la sangría de reservas, inflación en el orden del 30%, sin energía, un cepo cambiario espanta inversiones y un crecimiento que, abrazado al consumo, apenas si llega al 3% real. Sin embargo, el causante principal del sinfín de problemas económicos argentinos continúa siendo el desmedido gasto público característico de cuanto gobierno tome el poder en la Argentina, que con políticas de expansión fiscal necesarias pero sin control y muchas veces solo clientelistas, se refugian en la emisión en lugar de la prudencia para cubrir los déficits, sin reconocer que ello es solo un parche que agigantará el problema de cara al futuro, y es también la principal causa de la inflación que nos aqueja hoy. El 2014 comienza a escribirse, solo falta saber con qué pluma. 

Lic. Alejandro Rodríguez 

Ejecutivo de Inversiones